Introducción 🎉
Comienza un nuevo año y con él retomo este blog con ganas renovadas y con un compromiso claro: volver a escribir con regularidad y con sentido. No se trata de publicar por publicar, sino de compartir experiencias, aprendizajes y reflexiones nacidas del uso real de Linux y del software libre en el día a día. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida y te invito a acompañarme en este nuevo comienzo.
En mi entorno personal llevo muchos años usando Linux de forma continuada, y a lo largo de ese tiempo he pasado por distintas distribuciones. Sin embargo, en los últimos años siempre he terminado moviéndome dentro de un triángulo muy concreto: Debian, Arch y Fedora.
Al comenzar este año, en el que espero normalizar definitivamente mi flujo de trabajo, se me planteó de nuevo cuál de estas opciones escoger. En todas estoy cómodo, pero en todas encontraba pequeñas fricciones que ya no encajaban del todo con lo que busco hoy.
Por eso empiezo esta nueva etapa del blog explicando por qué he elegido Fedora.
El objetivo de este artículo no es comparar exhaustivamente ni evangelizar, sino explicar por qué, tras muchos años de experiencia, Fedora es hoy la distribución Linux que mejor encaja con mi forma de trabajar y mantener el sistema.
Las principales distribuciones Linux que he usado 🐧
Conviene dejar claro desde el principio que esta es una reflexión personal. No hay distribuciones “mejores” o “peores” en términos absolutos, sino enfoques distintos que responden a prioridades diferentes en cada momento. Cada usuario debe encontrar su propio camino.
Una de las grandes aportaciones del proyecto GNU/Linux es precisamente dar al usuario la capacidad de elegir de forma informada, con sus propios conocimientos o con el apoyo de la comunidad. Por mi parte, nunca entraré en guerras de bandos ni en debates estériles sobre qué distribución es superior.
En los últimos tiempos he probado muchas distribuciones que, sin ningún demérito, no dejan de ser personalizaciones mantenidas por una o pocas personas. Por esa razón me he centrado en las siguientes, que junto con openSUSE me parecen los caminos más lógicos dentro del ecosistema Linux.
Tras muchas pruebas, resumiría así estas opciones:
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Debian 🐌 Siempre ha sido mi favorita, pero en los últimos años su ritmo de actualizaciones se me hace demasiado lento para el uso que hago del sistema.
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Arch ⚙️ Ha sido mi base durante bastante tiempo y es una distribución excelente para aprender Linux. Sin embargo, a largo plazo me exigía demasiada atención en mantenimiento y toma constante de decisiones.
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openSUSE 🦎 Es la que menos he usado, principalmente por su fuerte orientación a KDE, un entorno con el que no termino de sentirme cómodo.
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Fedora 🎯 La opción que finalmente he elegido. Un equilibrio muy logrado entre modernidad y solidez, con buena documentación, una comunidad colaboradora y un sistema que funciona correctamente desde el primer arranque.
Todas estas distribuciones comparten una serie de características que para mí son importantes y que las diferencian de otras opciones más populares:
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Muy cerca del software original Los programas llegan casi tal y como los publican sus desarrolladores, lo que facilita el mantenimiento y el uso de documentación común.
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Ideas claras y buenas guías oficiales Tienen una filosofía definida y una documentación pensada para entender el sistema, no solo para “seguir pasos”.
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Herramientas conocidas y fiables Usan las herramientas habituales del ecosistema Linux, lo que permite reaprovechar conocimientos en otros sistemas.
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Nada de cajas negras Las decisiones importantes no se toman a escondidas. Cuando algo cambia, suele haber una explicación clara.
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Libertad para adaptar el sistema Ofrecen una base sólida sin imponer una única forma de trabajar.
Por qué he decidido quedarme en Fedora 🚀
Mi objetivo desde hace tiempo es sencillo: trabajar. Mantener mi blog, gestionar mis notas y dedicar algo de tiempo a los wargames, sin sentirme agobiado por la administración del sistema y conservando margen para experimentar.
Con esta idea en mente, hay tres aspectos que han sido decisivos para quedarme en Fedora.
Excelente integración de GNOME 🧩
GNOME es mi escritorio favorito y un requisito clave para mi distribución principal. En mi caso, este entorno es especialmente importante porque me facilita mucho el trabajo con mi deficiencia visual. El tamaño de los elementos, el contraste, las animaciones y la navegación por teclado están muy bien pensados y me permiten trabajar con comodidad sin depender constantemente del ratón.
Fedora ofrece GNOME muy cerca de su diseño original y con un funcionamiento excelente desde el primer arranque. Tras la instalación, el sistema es plenamente usable sin ajustes complejos, lo que se traduce en un escritorio limpio, coherente y predecible.
Paquetes actualizados con equilibrio ⚖️
Fedora mantiene los paquetes bastante actualizados: no tanto como Arch, pero claramente más que Debian. Esto es algo que valoro especialmente en herramientas que uso a diario como Firefox, Thunderbird o Emacs.
Al mismo tiempo, no es una distribución experimental. Las actualizaciones siguen un ritmo claro y controlado, lo que reduce el riesgo de roturas inesperadas. En la práctica, esto significa menos sorpresas y más tiempo dedicado a usar el sistema.
Tecnología moderna y bien soportada 🔧
Aunque GNU/Linux tiene muchos años de historia, sigue necesitando evolucionar para adaptarse a los sistemas actuales. Ese proceso no es sencillo y requiere cambios profundos.
Fedora destaca por apostar pronto por tecnologías clave, en gran parte gracias al apoyo de Red Hat. Algunas de ellas son:
- systemd
- Wayland
- PipeWire
- SELinux
- Btrfs
Todo esto no siempre es visible, pero se nota en el uso diario: un sistema más coherente, más seguro y mejor preparado para el futuro.
Conclusión 👋
Fedora no es “la mejor” distribución, porque no existe tal cosa. Es, simplemente, la que ahora mismo encaja mejor con mis necesidades y mi forma de trabajar.
Mi recomendación es probar, comparar y elegir con calma. Más allá de escritorios llamativos o mensajes de marketing, merece la pena fijarse en la solidez de los proyectos que llevan años haciendo avanzar el ecosistema Linux y, sobre todo, en lo que cada uno necesita realmente.
En la próxima entrada contaré cómo tengo instalado Fedora y cuáles son los paquetes que considero fundamentales en mi sistema. Si te interesa seguir este camino, estás invitado a quedarte por aquí y acompañarme en las siguientes entradas del blog 🙂